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Nuestra Metodología

Metodología editorial y de verificación

Esta página explica cómo investigamos, revisamos y actualizamos el contenido de MiFinGuía. La publicamos porque las finanzas personales son contenido sensible: una mala interpretación puede costar dinero, tiempo o seguridad.

Jerarquía de fuentes

Cuando una guía o comparativa necesita datos verificables, priorizamos las fuentes en este orden:

NivelFuenteUso principal
1Reguladores, bancos centrales, superintendencias, organismos públicosReglas, cobertura, derechos del usuario, trámites oficiales
2Sitios oficiales de bancos, fintechs, AFP/Afores, aseguradoras y comparadoresProductos, requisitos, comisiones, canales y términos vigentes
3Contratos, tarifarios, folletos informativos y documentos legales publicadosCondiciones específicas que no deben inferirse desde marketing
4Medios financieros reconocidos y reportes de mercadoContexto, tendencias y cambios relevantes
5Experiencia editorial y análisis comparativoOrganización, explicación y criterios prácticos

Si una condición puede cambiar con frecuencia, intentamos escribirla como verificación pendiente o recomendación de consulta directa, no como verdad permanente.

Cómo revisamos rankings y comparativas

No existe un “mejor banco” o “mejor plataforma” universal. Por eso evaluamos por caso de uso. Una comparativa puede considerar:

  • regulación y entidad responsable;
  • cobertura del seguro de depósitos o protección aplicable;
  • costos, comisiones, CAT/TEA/TCEA, anualidades o spreads;
  • facilidad de apertura y cierre;
  • límites operativos;
  • canales de atención y reclamo;
  • experiencia digital;
  • transparencia de información pública;
  • riesgos para principiantes.

Cuando hay monetización o afiliación, debe indicarse. La existencia de un enlace comercial no debería definir el orden editorial.

Cómo revisamos guías prácticas

Las guías paso a paso se revisan con esta lista:

  • El problema del usuario queda claro desde el inicio.
  • El texto distingue entre información educativa y asesoría personalizada.
  • Los pasos no piden datos sensibles fuera de canales oficiales.
  • Los enlaces internos apuntan a páginas existentes.
  • Las afirmaciones de regulación, protección, costos o trámites tienen fuentes o advertencias de verificación.
  • Hay una sección de errores comunes o señales de alerta cuando el tema lo amerita.
  • La página incluye fecha de actualización.

Cómo clasificamos recursos del directorio

Cada recurso se etiqueta por tipo, país, categorías y características. La inclusión en el directorio no significa recomendación, aprobación ni garantía de calidad futura. Significa que el recurso fue considerado relevante para el ecosistema financiero en español.

Podemos excluir o revisar un recurso si:

  • el sitio oficial deja de funcionar;
  • hay señales públicas de fraude o suplantación;
  • no se puede identificar claramente la entidad responsable;
  • la información pública resulta insuficiente;
  • el producto cambia de forma sustancial.

Política de actualización

Priorizamos actualizaciones cuando una página toca:

  • crédito, deuda, tasas o comisiones;
  • inversión, cripto, pensiones o jubilación;
  • seguros;
  • trámites oficiales;
  • seguridad financiera o fraude;
  • rankings con intención transaccional.

La fecha visible de cada página indica la última revisión editorial registrada. En mercados financieros, una fecha reciente no garantiza que cada comisión o condición siga vigente al minuto; por eso enlazamos a fuentes oficiales cuando corresponde.

Correcciones y cambios

Si recibimos una corrección, revisamos:

  1. si la fuente es oficial o verificable;
  2. si el dato afecta una decisión financiera;
  3. si el cambio requiere actualizar una tabla, ranking, advertencia o enlace;
  4. si conviene añadir contexto para evitar futuras confusiones.

Cuando una corrección es material, actualizamos la página y su fecha de revisión.

Qué no hacemos

MiFinGuía no:

  • ofrece asesoría financiera personalizada;
  • promete aprobación de créditos;
  • garantiza rentabilidades;
  • cobra por borrar historiales crediticios;
  • solicita claves bancarias, tokens, PIN, CVV o contraseñas;
  • reemplaza la consulta con entidades oficiales, reguladores o asesores calificados.

Nuestra responsabilidad editorial es ayudarte a comparar mejor, detectar riesgos y llegar a las fuentes correctas.